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No improvisar con la universidad

Por Luis Jaime Cisneros
Sobre la universidad corren y se amontonan ensayos, proyectos, entrevistas, libros, bibliotecas. Su solo nombre puede originar batallas gigantescas, y buen recuerdo tenemos de aquella que paralizó a Francia en 1968. No hay vida civil sin universidad. Con motivo de todo lo que estas últimas semanas se ha dicho y escrito sobre la universidad, he vuelto a leer un viejo libro de Felipe Mac Gregor: Sociedad, ley y universidad peruana. Tres palabras que se hallan en estrecha y coherente trinidad.
Se dice fácilmente, pero se suele entender con precipitada exaltación. La universidad debe estar protegida por la ley y al servicio de la sociedad. La afirmación, con ser tan clara, está siempre expuesta a malinterpretaciones, asedios ideológicos, equívocos patentes. Una de sus más tristes consecuencias es el número demagógico de instituciones llamadas ‘universitarias’ en el país. Esa realidad es un penoso síntoma de nuestro pobre desarrollo cultural. Es como para ruborizarse. Y se crearán más, al conjuro de slogans, afirmaciones y promesas electorales. Todos los documentos que legislan a la universidad desde 1850 no han servido para explicar qué buscaba el país con esta clase de institución, ni qué esperaba de ella para lo por venir. En ese porvenir estamos y comprendemos que a los legisladores solo les interesó preocuparse del ‘aquí’ y el ‘ahora’. Se pretendió crear un modelo único para la universidad. Fracaso absoluto. Fracaso porque (y releo a Mac Gregor) “la universidad surge de la virtud creadora de quienes estudian aprendiendo o enseñando; y se aprende en el aula, en la vida, en el medio cultural y en la respuesta al estímulo del medio físico”. Fracaso, además, porque muchas universidades creadas no fueron respuesta a las necesidades regionales.
Quien busque el esperado estudio sobre el mar, ungido por la ley 9539 que debió realizarse, buscará en vano. Los legisladores se esmeraron en chauvinismo. Creyeron que era más importante que los títulos se otorgaran “a nombre de la Nación”, con lo que sembró una torpe ilusión, porque esa capacidad administrativa, consagrada en el papel, no crea conciencia de que lo que se manda y distingue en la universidad es la calidad científica del trabajo, la solvencia científica de los maestros y la dedicación cierta al estudio y a la investigación de maestros y estudiantes. Consecuencia: ahora la rutina es el signo acompañante de la actividad universitaria. Por habernos preocupado por si nos convenía un modelo europeo, norteamericano o socialista, estamos sin haber podido construir realmente las bases de una sólida institución universitaria.
Valioso material contenía el libro de Mac Gregor. Su gran preocupación son las esencias, centrado siempre en los temas medulares: docencia, autonomía, formación académica, gobierno universitario. Me interesa resaltar hoy dos temas, porque son de estricta actualidad: autonomía y función social de la universidad. La única autonomía que la universidad debe defender a toda costa es la académica. En lo que concierne a su gobierno y a la organización curricular, a la elección de sus docentes, sistemas de evaluación, planes de investigación, requisitos para grado, la universidad debe gozar de una independencia total.
Y ahora, la afirmación todavía polémica para muchos. La universidad es un centro de transformación social. La frase luce en toda algarada política latinoamericana, y se deja tímidamente escuchar en alguna universidad europea. Aquí Mac Gregor fue tajante: ante todo, la universidad es centro de saber. Y si alguien busca otra cosa en ella, “desconoce lo que significa un centro de saber”.
La prosa de Mac Gregor es sobria, a veces tiene aristas duras, muy rudas. Por eso reclama un comentario. Claro es que resulta un despropósito reducir la misión universitaria a la de un centro de transformación del hombre, en tanto que el saber ayuda al hombre a su propia realización, y el estudio permite de alguna manera estar preparado para contribuir a mejorar a nuestros semejantes, y a través de ellos, mejorar (es decir, transformar) la sociedad a que pertenecemos. No se trata de alcanzar mejores salarios y menos ciertamente de lograr el acceso al poder. Se trata de poner al estudiante en condiciones de autorrealizarse, buscamos en él una transformación integral (espiritual, social, cultural). El porvenir, prefigurado en los jóvenes que llegan a las aulas, está presente en las páginas de este libro que he rememorado, porque sobre la universidad no se debe improvisar.
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Publicado en: la República
Fecha: 18/07/2010
Fuente: http://www.larepublica.pe/aula-precaria/18/07/2010/no-improvisar-con-la-universidad
Entrevista con Fernando Báez

Por Rubén G. Herrera
Historia universal de la destrucción de los libros (2004) es una de esas lecturas que cambian tu concepción de la historia, sociológica, antropológica, humanística, o simplemente del ser humano en el mundo, por la imposición arrasadora de esa lacra que es el pensamiento único, ese mal que invade la tierra como si hablásemos de una desertización autoimpuesta por la naturaleza.
Como excusa para arrancarle unas palabras a su autor, aprovechamos esa impotencia tras la lectura para retomar algunos aspectos abordados en el libro, y diversos enfoques de necesaria actualización. Este inmenso hombre borgiano de las letras decidió, o tal vez le vino encima, esta imposible tarea de defensa del texto escrito.
Además, ha sido recientemente el Día del Libro en España, y caprichosamente más que periodísticamente, quería hacer este particular homenaje a “las inmortales”.
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- Usted cultiva la intrahistoria en su estado más puro: los libros perdidos.
Me ocupo de la destrucción cultural, en sus distintas formas: memoricidio, biblioclastia, etnocidio, aculturación, transculturación, iconoclastia. Se trata de expresiones de cómo se vulnera la institucionalidad de la memoria en la historia y personalmente siento mucho interés por las causas de este fenómeno y sus consecuencias. De los libros perdidos tengo un interés incluso desde mi infancia, pues fui víctima de una inundación que destruyó la biblioteca de mi pueblo natal en San Félix, Venezuela: mi primer recuerdo de libros son volúmenes que flotaban en las aguas del gigantesco río Orinoco para luego hundirse sin remedio.
- ¿Cabe éticamente distinguir la naturaleza destructiva del ser humano (no necesariamente vista como negativa, si no por ejemplo purificadora) con la destrucción funcionalizada e interesada de la verdad?
Hay varios componentes en la agresión simbólica: la apropiación y conversión de cualquier símbolo de identidad que legitime el poder o la autoridad. Desde el paleolítico, el gesto más representativo era la destrucción del bastón de mando del jefe de un clan, la destrucción de sus ídolos y se mantuvo la idea de una violencia en la que se ponían todos los elementos de destrucción que posee el hombre al servicio de un proyecto cultural de subordinación e imposición. Aquí predomina una ética periférica: el único centro convalida sólo la dominación de los adversarios.
- ¿Cuánto tiempo le ha llevado la escritura de un libro de historia universal?
Han sido 10 años de ardua labor.
- ¿Cree que cualquier medio de comunicación libre debería ser consciente de que la destrucción (voluntaria, no natural) de la cultura es posible por activa y por pasiva, y que deberían actuar en consecuencia?
No sé si hay conciencia de este mal, porque lo coyuntural ha devorado lo necesario: nunca antes hubo tanto peligro como ahora de que el contenido de la libre comunicación pasara a manos de los nuevos instrumentos de destrucción que operan hasta niveles subliminales. Todos los días hay operarios de la amnesia que intentan convencernos de que estamos equivocados porque el pasado fue otro distinto del que conocimos. El memoricidio perfecto hoy es impecable, no deja rastros, se hace con el empuje transnacional de la espontaneidad y el evangelio de la comodidad y la autoridad.
- ¿Ha avanzado nuevos datos sobre el expolio cultural en Irak?
Por desgracia, sí. No hay presupuestos nacionales en Irak que contribuyan a la preservación del patrimonio cultural nacional, hay mucha desidia, luchas internas entre agrupaciones culturales, y presión de fundaciones privadas internacionales que intentan definir los proyectos y estrategias de formación del personal y de las instituciones. En el caso de los asentamientos arqueológicos, casi 100.000 en todo el país, siguen los saqueos y ha aumentado el tráfico ilícito de piezas antiguas que utilizan Kuwait para sacar los productos hacia EEUU y los mercados negros del arte. Los museos siguen en una situación de reapertura ocasional, con riesgos inconcebibles, además del número de funcionarios culturales y académicos asesinados.
- ¿Qué ha descubierto en los últimos años, que pudiera añadir en una nueva edición de su Historia universal de la destrucción de los libros?
El volumen siguió creciendo porque las traducciones me han animado a escribir con más detalle sobre temas como la hoguera de Savonarola, las grandes catástrofes de libros en China, los estragos por terremotos y causas naturales, y he ido revisando numerosa bibliografía mejor documentada sobre la inquisición y sobre las purgas ideológicas en el mundo. Además, pasar tanto tiempo en el mundo árabe me ha proporcionado elementos de juicio más minucioso sobre el gran daño que provocaron los mongoles en sus invasiones en el siglo XIII. En Siria, vine a descubrir una red de distribución de libros que iban directo a España y se perdió como consecuencia del desmantelamiento de esas organizaciones libreras. Conocer de cerca los archivos y bibliotecas de Mesopotamia, visitar Ebla me ha dado una mejor idea de las primeras bibliotecas del mundo.
- Somos conscientes de que no es fácil resumirlo pero, ¿cómo ve el impacto de los medios de comunicación internacionales sobre la realidad venezolana? ¿Es un intento de las multinacionales de minimizar la memoria de una revolución?
Ninguna interpretación que pase por el tamiz del apoyo empresarial es inocente. En medio de una crisis como la que viven las potencias industriales del mundo, es obvio que el caso de Venezuela genera ataques extremos porque las élites financieras no soportan, no toleran las alternativas contrarias a su visión acumulativa e irresponsable. Si uno se dedica en una sala situacional a estudiar los cinco principales proyectos mediáticos actuales, uno observa cosas extrañas: rescate del sacrificio como valor olvidado de salvación económica, identificación de los adversarios con terrores extremos o crímenes administrativos, fabricación de criterios desechables de autoridad moral, negación de toda diversidad que no admita el consenso occidental financiero y dentro de este contexto lo que llamaban los romanosdamnatio memoriae o condena de la memoria de todo lo que no suponga la admisión de la equivalencia voto y rating. Hay una labor importante en la construcción de una idea de que los países exportadores de petróleo son islámicos, socialistas o anti-occidentales porque no quieren regalar sus recursos como lo hacían 60 años atrás.
- En una guerra, mueren civiles, soldados, se producen los hipócritas “daños colaterales”, expolios, torturas… pero también hay muchas acciones ilícitas que no se mencionan. Se sobreentienden violaciones de los derechos humanos pero ¿por qué especialmente cuando se destruyen libros no hay una crítica internacional que denuncie tales actos? ¿Por qué no una ONG de defensa exclusiva de los libros?
Porque se han separado las dimensiones criminales del genocidio y memoricidio, lo cual es un error. El poeta Heinrich Heine supo en el siglo XIX que quemar libros y asesinar personas son actos muy próximos, cuyas fronteras son ambiguas. En el fondo, sin embargo, el Derecho Internacional tiene una importante tarea de estimular legislaciones más severas contra la destrucción cultural y tengo la esperanza de que la UNESCO propicie un debate sobre este asunto donde se den los primeros pasos en la dirección donde países como Francia y Estados Unidos no teman asumir nociones como etnocidio y saqueo cultural, devolución de objetos culturales e inventario de los bienes culturales destruidos en los últimos 200 años. Se habla dePatrimonios del Mundo, pero una categoría de Patrimonios Perdidos del Mundo abriría la posibilidad de un catálogo de la riqueza simbólica que no conservamos, incluso creo que bastaría con descripciones porque decenas de naciones han perdido la mitad de sus legados históricos. Sí hay varias organizaciones no gubernamentales que se ocupan de los libros: hay muchos bibliotecarios haciendo grandes proezas todos los días sin presupuesto. Pero requieren mayor apoyo social.
- El libro electrónico o e-book hará más fácil el uso y consumo de libros, pero ¿hará también más fácil su posibilidad de destrucción?
Hay nuevas vías de destrucción: las mismas tecnologías que contribuyen con la digitalización son vulnerables de manipulación y eliminación. Cualquiera que revise la corta historia de Internet verá que el 40% de su información ha sido desechada, borrada, alterada o intervenida. El libro electrónico traduce el estado de ánimo cultural, es la reivindicación del paso nuclear que se dio en la Biblioteca de Alejandría, pero bastaría un virus o la desactivación de la red por razones militares para dejarnos en el umbral de los límites de la globalización del conocimiento.
- Usted es experto en la manipulación y la impunidad de la memoria. En España, el tema del juez Garzón a juicio y la inútil Ley de Memoria Histórica están trayendo titulares polémicos cada día. Si en Alemania hoy cualquier juez podría abrir una investigación sobre el nazismo, ¿por qué cree que en España no se puede hacer lo mismo con el franquismo?
La memoria puede ser una herida abierta en la historia de los pueblos, incluso un rasgo de identidad. Donde uno encuentra traumas, es difícil el consenso, como sucede con Palestina e Israel, el problema Armenio o el Kurdo, pero no hay que perder de vista que todo esto tiene responsables y corresponsables. Sabemos que hay grupos interesados en la amnesia de los españoles, porque están acostumbrados a estos agujeros negros de la memoria del país, han sido los privilegiados de la transición, agentes y cómplices de la banalización de los severos problemas de derechos humanos ocurridos durante décadas y décadas, hablo de personajes de izquierda y derecha que contribuyeron al estado de impunidad que se ha vivido y con el que desgraciadamente todavía se vivirá un tiempo más. En la trama de complicidades hay que reconocer que influye el chantaje: se hace pensar que todavía la democracia no está madura y podría sobrevenir la división de España. Pero le digo que esta lucha deja claro que no hay democracia donde no hay justicia y tampoco hay democracia sin la democratización de la memoria colectiva. La unidad de España sólo se conseguirá por medio de la dignificación de su memoria histórica.
- ¿Estamos hablando de una funcionalización de la memoria de acuerdo a unos intereses, aún más allá de cómo se cuenta la historia (la cuentan los vencedores) y cómo se omite? Usted habla a menudo de “transculturización”. Sucede en todos los países y a todos los niveles? Lejos de los objetivos militares, ¿es un mal de la época contemporánea?
Todas las culturas han dividido el mundo en “nosotros” y “ellos”. A partir de este elemento han avanzado o retrocedido, exportando e imponiendo su sentido y su visión de la representación del poder. La transculturación es un proceso que puede ser lento o rápido de sustitución del marco de una cultura por otra, en una forma parcial o total: lengua, ideología, monumentos, rituales, costumbres. Es un mal de todos los tiempos, pero hoy opera lo que se conoce como nueva vulgata planetaria: hegemonía y homogeneidad del libre mercado como paradigma de civilización.
- ¿Cuánto tiempo cree que resistirá el modelo revolucionario Venezuela? Explicaba Ignacio Ramonet en Le monde Diplomatique cómo Estados Unidos está cercando Venezuela paulatinamente…
No lo sé. Comparto la inquietud de Ramonet, y añado mi preocupación severa por las diferencias internas de los grupos cercanos a Chávez, tengo la impresión y la certeza de que hay una resistencia de pequeños sectores del chavismo con mucha influencia que en lo profundo no desean grandes cambios, y hay grupos que obstaculizan cualquier esfuerzo que apoye las iniciativas populares. Le decía a una querida amiga cubana que la derecha avanza como la maleza en la selva por las grietas que deja la izquierda en sus hermosos proyectos.
- ¿Es posible un frente internacional? Es posible hegemonizar y organizar una resistencia internacional contra el neoliberalismo? Algunos autores, y a mí particularmente, me gusta denominar “Opinión Pública Internacional” a un actor internacional que está por configurarse, y que ya ha tenido sus intentos en el altermundismo o los grupos antiglobalización, o anteriormente en los Países No Alineados.
La crisis económica que vemos y que pone en peligro la estabilidad de todos los países supone una oportunidad de comprender la advertencia del sismo financiero actual. No es un asunto retórico sino de supervivencia: o nos unimos en la búsqueda de un modelo alternativo basado en la solidaridad y en la cooperación creativa o nos hundimos todos, porque después será difícil contener las pandemias y hambrunas. El descontento nos pone delante de un reto gigantesco: no es posible hacer política en esta época sin responsabilidad social, sin una ética donde no se confunda el estado con el modelo de ingresos, donde la inconformidad sea algo más que la insubordinación a visiones que ponen en peligro el futuro de la humanidad. Pensemos en el caso de África, con 7% de las reservas mundiales de petróleo, el 45% de la biodiversidad del mundo, 20% de las reservas de cobre, con 80 metales y minerales básicos para la industria, pero es la región más pobre y más dependiente: la mutilación causada por el colonialismo fue tan enorme que impidió una rehabilitación social hasta la fecha (esclavismo, saqueo, guerras, pandemias, etc). Hay 185 millones de pobres desnutridos sólo en el África subsahariana, que incluye la cuna de la humanidad. Van a morir 300.000 niños en lo que queda de este año 2010, yo me cuento entre los que piensan que tenemos que movilizarnos solidariamente desde ahora mismo. Hay bombas de tiempo social que estallarán en los próximos años y tenemos que trabajar duro para evitar más injusticia y muerte innecesaria.
- ¿Qué libro recomendaría sobre todo lo que hemos hablado (la memoria, la dictadura de la democracia, la destrucción de los libros…)?
Me gusta mucho un volumen colectivo titulado De volcanes llena: biblioteca y compromiso social, editado por Pedro López y Javier Gimeno Perelló. Es una obra donde todo se aborda con gran respeto por el lector. Asimismo ha sido magnífico el trabajo Biblioclastía de Tomás Solari, con investigaciones que pueden interesar a todos los lectores.
- Con la era digital, los depósitos de ideas ya no suponen un problema de espacio o de gasto de materiales. Paul Otlet, inventor de la documentación informativa tal y como la conocemos, sentenció, sin imaginarse algo como Internet o el cloud computing, que «la explosión informativa no es buena para nadie» y para ello ideó un sistema documental para los libros. ¿Es usted partidario de la sobreproducción informativa? ¿Hacia dónde vamos en materia de documentación? ¿Acepta la red de redes como macroestructura de información pese al control de la red de redes por parte de cuatro o cinco empresas? ¿Qué opina de que tal vez en el futuro toda la información sea compartida online?
No me inquieta la hipertrofia informativa, sino el hecho extraño del silencio sobre cómo esa información abundante pasa cada vez por menos manos que contratan o subcontratan su almacenamiento y distribución. Ciertamente, 5 empresas manejan el 99,7% de la información del planeta donde se reitera 45% el mismo mensaje o imagen. Se insiste mucho en que vivimos en la sociedad de la información, un término gestado por el sociólogo japonés Yoneji Masuda en 1981, pero casi nada se habla de los pocos países que producen esa sobreinformación predominante de corte intermediario. La existencia de una brecha digital tan abismal demuestra además que los usuarios verdaderos de esa información son una minoría, aunque en teoría todos pueden tener acceso. Si nos descuidamos, el sistema on line será privatizado y sectorizado en una suerte de latifundismo informativo.
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Fernando Báez nació en Bolivia, Ciudad Guayana en 1947, y es bibliotecólogo, poeta, ensayista y novelista venezolano. Recibió el premio internacional Vintila Horia por su obra poética y ensayística. Es autor de La ortodoxia de los herejes, El bibliocausto nazi, Historia de la antigua biblioteca de Alejandría, Los últimos días de Martin Heidegger. Noam Chomsky consideró suHistoria universal de la destrucción de los libros como «el mejor libro sobre este tema en mucho tiempo».
http://www.fernandobaez.galeon.com/
Entrevista en Youtube, en Venezolana de Televisión (VTV) canal 8, en el mes de agosto del 2005: http://www.youtube.com/watch?v=MP2gmUKvaiM
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Publicado en: Tercera Información
Fecha: 04/05/2010
Fuente: http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article14894
La avalancha de laptops en Latinoamérica
Por Andrés Oppenheimer
La distribución masiva de computadoras gratuitas a los escolares de varios países de América Latina, que empezó experimentalmente hace casi tres años en Uruguay, se ha disparado en toda la región, y tendrá varios impactos –tanto positivos como negativos– en las futuras generaciones latinoamericanas.
El 17 de marzo, Perú firmó un acuerdo para recibir otras 260,000 laptops del programa Una Computadora por Niño del Instituto Tecnológico de Massachusetts, una organización sin fines de lucro que ofrece computadoras a $188 para sistemas escolares de todo el mundo. Este nuevo pedido llevará a 590,000 el numero de laptops entregadas por el gobierno peruano a los alumnos de las escuelas primarias, bajo un programa que destina casi todas las máquinas a escuelas en zonas rurales de alta pobreza.
El 18 de marzo, el gobierno argentino entregó las primeras computadoras de una orden de 250,000 laptops Intel Classmate que serán destinadas a estudiantes de escuelas secundarias técnicas. Horas antes, el jefe de gobierno de Buenos Aires había anunciado que la ciudad comprará 190,000 laptops para niños de escuelas primarias. Brasil, a su vez, está por cerrar una licitación para la compra de nada menos que 1.5 millones de laptops para alumnos de las escuelas primarias.
Uruguay se convirtió recientemente en el primer país del mundo que ha entregado a todos los niños de la escuela primaria pública una laptop con conexión a internet. Las máquinas son propiedad de los alumnos, y las pueden llevar a sus casas.
“Latinoamérica está muy por delante de Asia, Africa y otras regiones del mundo en la penetración de computadoras escolares en la escuela primaria”, me señaló Rodrigo Arboleda, el director operativo a nivel mundial del programa de M.I.T. “Los países se están dando cuenta de que esto funciona, y no quieren quedarse atrás”.
Según las proyecciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el número de escolares cubiertos por programas de una computadora por niño en Latinoamérica aumentará de 1.5 millones actualmente a 30 millones en el 2015.
“Es una tendencia imparable, nos guste o no os guste”, me dijo Eugenio Severin, un experto en tecnología educativa del BID.
¿Pero el impacto de esta avalancha de laptops será inequívocamente positivo?, les pregunté a varios otros expertos. Para mi sorpresa, muchos dijeron que no. Entre sus criticas se cuentan:
• Primero, entregar laptops a escolares que en muchos casos están desnutridos no servirá de mucho. Antes de darles laptops, deberíamos darles desayunos escolares, para que puedan iniciar el día con una mente alerta, señalan los críticos.
• En segundo lugar, no tiene sentido entregar laptops a millones de niños sin entrenar primero a los maestros sobre cómo usarlas como instrumentos de aprendizaje. Cuando las computadoras dejen de ser una novedad, las escuelas abandonarán el uso de estas máquinas, y los países latinoamericanos se convertirán en gigantescos “cementerios de laptops”, aducen los criticos.
• En tercer lugar, el internet introducirá la pornografía, la violencia y teorías conspirativas delirantes en millones de hogares de poca educación. La mayoría de los niños de clase media que entran en un sitio nazi de internet, por ejemplo, tienen padres que pueden actuar como contrapesos culturales, y decirles que el odio racial es malo. ¿Pero qué ocurrirá con los niños con padres ausentes, o que no están culturalmente preparados para guiarlos?, preguntan los críticos.
Los partidarios de las laptops escolares replican que los programas gubernamentales para alimentar a los niños y los programas de entrega de laptops no son mutuamente excluyentes: se deberían hacer las dos cosas.
Con respecto al adiestramiento docente, los defensores afirman que muchos países ya lo están haciendo, aunque en muchos casos los gobiernos han sido demasiado rápidos para entregar las laptops –con miras a ganar las próximas elecciones– y demasiado lentos para invertir en adiestramiento docente. En cuanto a la pornografía y los sitios de propaganda racista, los defensores dicen que las laptops tienen filtros, al menos en lo que hace a la pornografía.
Lo más importante es que las laptops están estimulando la curiosidad de los niños, promoviendo el autoaprendizaje y obligando a los maestros a superarse para no quedarse atrás de sus estudiantes, dicen los defensores de estos programas.
Mi opinión: Los críticos hacen algunas objeciones válidas, pero la avalancha de laptops es una de las mejores cosas que están pasando en Latinoamerica en este momento.
Es un shock tecnológico que sacudirá los anticuados sistemas escolares de la región, y sus poderosos sindicatos de maestros, que constituyen uno de los principales motivos por los que Latinoamérica se está quedando cada vez más atrás de Asia en la economía global.
En el peor de los casos, este shock sacudirá la inercia educativa de la región, y erosionará la convicción generalizada de que no se puede hacer nada para mejorar la calidad educativa latinoamericana.
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Publicado en: El Nuevo Herald
Fecha: 21/03/2010
Fuente: http://www.elnuevoherald.com/2010/03/21/v-fullstory/679395/la-avalancha-de-laptops-en-latinoamerica.html#ixzz0j1Fekynw
Por Cristóbal Suárez Guerrero
Desde que surgió el tópico de la etnicidad digital se ha derramado mucha tinta en torno a este tema. Aunque sea polémico, para algunos por su ambiciosa generalidad, creo que el término sirve, ya que permite identificar una serie de habilidades asociadas a un grupo generacional, presta a revolucionarlo todo en la Sociedad Red.
En educación, normalmente -y por ahora-, usamos este término para segmentar funciones de enseñanza y aprendizaje. Un nativo digital aprende y un inmigrante digital enseña. Desde esta condición o representación se abre la pregunta ¿cómo es en realidad un nativo digital?
Para saber más del nativo digital que tenemos en el aula se puede echar mano tanto del estereotipo como de una caracterización apoyada en evidencias.
Por ello, a modo de provocar sobre el estereotipo, se puede ver este video que muestra un nativo hiperdigitalizado.
Pero también, para acercarse a lo segundo, se puede tomar como base los resultados de un estudio realizado a 12.919 estudiantes de 6 a 18 años de instituciones educativas públicas y privadas del Estado español. El estudio en cuestión se titula “La Generación Interactiva en España. Niños y adolescentes ante las pantallas” (nov., 2009). El resumen ejecutivo se puede descargar, así como acceder a una reseña.
Saber cómo es el nativo digital es un conocimiento necesario para desplegar el aprendizaje significativo. Por ello, revisando el libro se puede encontrar un perfil que nos acerca a esta figura “etnográfica” que puebla las aulas hoy en día:
- Es una generación equipada
- Prefiere Internet
- Tiene ubicuidad móvil
- Acceden de forma precoz a la tecnología
- Aprenden –sobre TIC- autónomamente
- Comunican, conocen, comparten, divierten y consumen, en ese orden
- Crean sus recursos
- Tienen sentido poliédrico, multitarea
- Están relativamente alerta a los riesgos
- Ellos lo usan para jugar, ellas para comunicar
También se puede tener la idea del nativo digital en Iberoamérica (nov., 2008), el estudio puede descargarse completamente.
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Publicado en: Educación y virtualidad
Fecha: 24/02/2010
Fuente: http://educacion-virtualidad.blogspot.com/2010/02/etnicidad-digital.html
Elecciones y educación

Por Luis Jaime Cisneros
Febrero va declinando, y algunos se preocupan de los carnavales y otros de la cuaresma. Algunos se ocupan también de los colegios. Esa preocupación mira, sobre todo, a temas de consumo: uniformes, ropa, cuadernos, libros. Sobre libros hay que reflexionar largo rato. Para muchos, se trata de un asunto vinculado con la opinión de los padres de familia. Nada tienen que ver los padres de familia con los libros de los alumnos. Los libros que la escuela recomienda revelan la calidad de la enseñanza y, por ende, la calidad de los maestros. Ni el volumen ni el precio del libro dicen sobre su calidad. Cuesta mucho entender que el libro que se recomienda tiene que estar a la altura de sus eventuales aprovechadores.
Cuando recuerdo mi primera visita al Museo Británico sentí cuánto debía espiritualmente a mis viejos textos verdes de Malet. Porque lentamente fui reconociendo todo ese mundo fenicio, por un lado; ese espléndido mundo egipcio, por otro. Y junto con esos libros, la imagen del maestro Perissé, que supo confundirse con griegos y troyanos para que nos fuese fácil movernos en ese maravilloso mundo mítico. Dos grandes libros de historia se disputaban entonces la simpatía estudiantil: los tomitos verdes de Malet y el libro rojo de Seignobos. Gran cantidad de imágenes, explicadas con minucioso interés. Más que textos para explicar la imagen, imágenes para aprender a interiorizar los textos, y breves textos para explicar la imagen. Todo en el libro obligaba a esmerarse en observar. No apuntaba a la memoria sino a la inteligencia. Todo invitaba a que nos preguntásemos por qué. Y ahí estaba el maestro que había conducido a la pregunta para ayudarnos a descubrir nosotros mismos la respuesta.
Pero no es a los libros a los que quiero dedicar mi atención mejor este domingo. Es al interés que muestran los candidatos a los temas de educación. Tengo derecho a pensar que me sería difícil proponer un encuentro para debatir el Proyecto Educativo Nacional. Podré oír adjetivos relacionados con la exigencia, la calidad, las computadoras. No espero oír nada relacionado con los valores, con la vida democrática, con la lectura como buen entrenamiento para la reflexión y el libre juicio. Por eso me ha agradado leer las declaraciones de una educadora norteamericana, experta en el campo de la educación cívica, terreno entre nosotros casi olvidado.
No todos admiten que el campo ideal de la política es la educación. Lo que hace grandes a los pueblos es lo que logran con su inteligencia. Y lo que alcanza a lograr la inteligencia se debe a lo que se ha conseguido realizar y conocer. Pueblos grandes por dimensión geográfica. Nos lo dice la historia, y nos lo confirma la realidad de que hoy somos testigos. Si un pueblo no se ve asistido por el trabajo inteligente de sus ciudadanos ni tiene cómo sentirse partícipe del concierto general de los pueblos.
El cambio irremediable al que hay que prepararse es precisamente éste en que los estudiantes han de ser los reales y verdaderos protagonistas. La gran revolución pedagógica es ésta a la que debemos enfrentarnos desde ahora. Sobre todo, ahora que estamos en época de elecciones, no debemos dejar que nos formulen promesas relativas a la educación. Los jóvenes deben comprender que el voto que deben emitir dentro de poco tiene que expresar una clara y decidida voluntad de cambio. Uno de los objetivos de nuestro sistema educativo debe ser afianzar nuestra democracia. Por eso la escuela tiene que preocuparse de entrenar para la reflexión política (sobre valores, sobre justicia, sobre libertad, sobre la verdad, contra la mentira, contra la corrupción). Los jóvenes tienen que entrenarse para leer y escuchar, condiciones necesarias para hacerse oír y para respaldar los votos que emiten con la verdad.
Si nos atenemos a cuanto los periódicos recogen de boca de los candidatos, sabemos que no habrá cambio en el sistema de educación. Y si no lo hay, nada podrá ser distinto de lo de hoy. En suma, lo que estamos anunciando es que la escuela tiene que entrenar políticamente a los estudiantes, porque ellos no son los que tienen que aprender a esperar el cambio: son los que tienen que realizarlo. La escuela debe entrenarlos a manejar el arma adecuada: la inteligencia y el conocimiento. Y los objetivos reales: la justicia, la verdad, la libertad.
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Publicado en: La República
Fecha: 21/02/2010
Fuente: http://www.larepublica.pe/aula-precaria/21/02/2010/elecciones-y-educacion


