Los ricos latinoamericanos

Por Andrés Oppenheimer

Un nuevo estudio según el cual los ricos de Latinoamérica se han hecho aún mas ricos a pesar de la crisis económica seguramente enfurecerá a varios líderes populistas. Pero lo que debería ser más preocupante del informe es que los ricos de la región planean donar menos para caridad que sus contrapartes de otros lugares del mundo.

Según el “Informe sobre la Riqueza Mundial 2010” publicado por Capgemini y Merril Lynch, la suma de las fortunas de los ricos latinoamericanos –definidos como quienes tienen más de 1 millón de dólares en inversiones financieras, excluyendo sus casas y colecciones de arte– creció en un 15 or ciento el año pasado, apenas por debajo del promedio mundial del 19 por ciento.

Sin embargo, si medimos las fortunas de los ricos latinoamericanos desde principios de la crisis económica mundial del 2007, sus inversiones financieras crecieron un 8 por ciento, más que en cualquier otra región del mundo.

Según me dijeron los autores del informe, eso ocurrió porque mientras los ricos estadounidenses y europeos perdieron mucho con el derrumbe de las bolsas de valores en el 2008, los latinoamericanos se beneficiaron por tener inversiones más seguras, y porque sus ingresos subieron gracias a las monedas fuertes de sus países.

“Los individuos latinoamericanos de alto nivel adquisitivo tuvieron un buen índice de crecimiento”, me dijo Ileana Van der Linde, de Capgemini, una de las autoras del informe. “En los últimos dos años, sus fortunas en general crecieron más rápidamente que las de cualquier otra región del mundo”.

No resulta sorprendente que el magnate mexicano de las telecomunicaciones, Carlos Slim, se convirtiera este año en el billonario más rico del ranking de la revista Fortune.

En lo que hace al número de ricos en Latinoamérica, creció de 400,000 en el 2007 a 500,000 el año pasado, según el informe Capgemini-Merrill Lynch.

¿Esto debería provocarnos indignación? Probablemente no, porque además de beneficiarse de sus inversiones más seguras y de las monedas fuertes de sus países, los ricos de la región invirtieron más que antes en sus países. El informe dice que aumentaron sus inversiones domésticas en un 2 por ciento el año pasado, hasta alcanzar el 47 por ciento.

Lo que debería resultar más preocupante es que los ricos de la región son, en promedio, menos generosos que sus contrapartes de otras partes del mundo. Una versión anterior del mismo informe, en el 2007, decía que los ricos latinoamericanos destinaban tan sólo un 3 por cientos de sus fortunas a la caridad, mientras que los ricos de Estados Unidos y de Asia donaban un 12 por ciento de su dinero.

Este año, el estudio anual de Capgemini-Merrill Lynch –que se basa en información proporcionada por bancos y empresas financieras– no les preguntó a los ricos cuál era el porcentaje de sus fortunas que destinaban a donaciones. En cambio, les preguntaron cuánto dinero pensaban donar a entidades filantrópicas en el 2010. Una vez más, las cifras correspondientes a Latinoamérica resultaron desalentadoras.

En el mundo, el 55 por ciento de los ricos de Asia, el 41 por ciento de los de Europa, el 37 por ciento de los de Estados Unidos, el 35 por ciento de los del Medio Oriente y el 33 por ciento de Latinoamérica dijeron que planeaban donar más dinero en el 2010. El promedio mundial de donaciones previstas fue del 41 por ciento, me dijo Van der Linde.

Es cierto que los ricos latinoamericanos donan menos que sus contrapartes del resto del mundo porque muchos de sus países no ofrecen incentivos impositivos para deducir las donaciones de sus impuestos, como ocurre en Estados Unidos. Además, muchos ricos latinoamericanos donan dinero de manera anónima, porque temen ser secuestrados.

Y también hay un factor cultural, según me dicen dirigentes de instituciones filantrópicas. Mientras en Estados Unidos hacer donaciones es un símbolo de estatus, no ocurre lo mismo en Latinoamérica, afirman.

Mi opinión: Lo importante no es que los ricos latinoamericanos se hayan hecho más ricos, porque en general tienden a crear más empleo y a contribuir más a reducir la pobreza que los líderes populistas que los atacan, y que ahuyentan las inversiones.

Y aumentar los impuestos de los ricos puede ser complicado en algunos países de gran economía subterránea, en que la base tributaria se reduce a unos pocos empresarios acaudalados.

Pero sí creo que los ricos de la región podrían ser más generosos. ¿Acaso alguno de ellos ha prometido donar por lo menos la mitad de su patrimonio en vida o después de su muerte, como ya lo hicieron los billonarios estadounidenses Bill Gates y Warren Buffett, y exhortaron a hacer a sus pares este mes?

Yo no sé de ninguno. Es hora de empezar a pensar en maneras de incentivar a los ricos de la región a donar más, y a convertir la filantropía en un símbolo de estatus entre ellos.

Publicado en: El Nuevo Herald
Fecha: 27/06/2010
Fuente: http://www.elnuevoherald.com/2010/06/27/v-fullstory/753285/los-ricos-latinoamericanos.html#ixzz0vUkrB8XU

No improvisar con la universidad

Por Luis Jaime Cisneros

Sobre la universidad corren y se amontonan ensayos, proyectos, entrevistas, libros, bibliotecas. Su solo nombre puede originar batallas gigantescas, y buen recuerdo tenemos de aquella que paralizó a Francia en 1968. No hay vida civil sin universidad. Con motivo de todo lo que estas últimas semanas se ha dicho y escrito sobre la universidad, he vuelto a leer un viejo libro de Felipe Mac Gregor: Sociedad, ley y universidad peruana. Tres palabras que se hallan en estrecha y coherente trinidad.

Se dice fácilmente, pero se suele entender con precipitada exaltación. La universidad debe estar protegida por la ley y al servicio de la sociedad. La afirmación, con ser tan clara, está siempre expuesta a malinterpretaciones, asedios ideológicos, equívocos patentes. Una de sus más tristes consecuencias es el número demagógico de instituciones llamadas ‘universitarias’ en el país. Esa realidad es un penoso síntoma de nuestro pobre desarrollo cultural. Es como para ruborizarse. Y se crearán más, al conjuro de slogans, afirmaciones y promesas electorales. Todos los documentos que legislan a la universidad desde 1850 no han servido para explicar qué buscaba el país con esta clase de institución, ni qué esperaba de ella para lo por venir. En ese porvenir estamos y comprendemos que a los legisladores solo les interesó preocuparse del ‘aquí’ y el ‘ahora’. Se pretendió crear un modelo único para la universidad. Fracaso absoluto. Fracaso porque (y releo a Mac Gregor) “la universidad surge de la virtud creadora de quienes estudian aprendiendo o enseñando; y se aprende en el aula, en la vida, en el medio cultural y en la respuesta al estímulo del medio físico”. Fracaso, además, porque muchas universidades creadas no fueron respuesta a las necesidades regionales.

Quien busque el esperado estudio sobre el mar, ungido por la ley 9539 que debió realizarse, buscará en vano. Los legisladores se esmeraron en chauvinismo. Creyeron que era más importante que los títulos se otorgaran “a nombre de la Nación”, con lo que sembró una torpe ilusión, porque esa capacidad administrativa, consagrada en el papel, no crea conciencia de que lo que se manda y distingue en la universidad es la calidad científica del trabajo, la solvencia científica de los maestros y la dedicación cierta al estudio y a la investigación de maestros y estudiantes. Consecuencia: ahora la rutina es el signo acompañante de la actividad universitaria. Por habernos preocupado por si nos convenía un modelo europeo, norteamericano o socialista, estamos sin haber podido construir realmente las bases de una sólida institución universitaria.

Valioso material contenía el libro de Mac Gregor. Su gran preocupación son las esencias, centrado siempre en los temas medulares: docencia, autonomía, formación académica, gobierno universitario. Me interesa resaltar hoy dos temas, porque son de estricta actualidad: autonomía y función social de la universidad. La única autonomía que la universidad debe defender a toda costa es la académica. En lo que concierne a su gobierno y a la organización curricular, a la elección de sus docentes, sistemas de evaluación, planes de investigación, requisitos para grado, la universidad debe gozar de una independencia total.

Y ahora, la afirmación todavía polémica para muchos. La universidad es un centro de transformación social. La frase luce en toda algarada política latinoamericana, y se deja tímidamente escuchar en alguna universidad europea. Aquí Mac Gregor fue tajante: ante todo, la universidad es centro de saber. Y si alguien busca otra cosa en ella, “desconoce lo que significa un centro de saber”.

La prosa de Mac Gregor es sobria, a veces tiene aristas duras, muy rudas. Por eso reclama un comentario. Claro es que resulta un despropósito reducir la misión universitaria a la de un centro de transformación del hombre, en tanto que el saber ayuda al hombre a su propia realización, y el estudio permite de alguna manera estar preparado para contribuir a mejorar a nuestros semejantes, y a través de ellos, mejorar (es decir, transformar) la sociedad a que pertenecemos. No se trata de alcanzar mejores salarios y menos ciertamente de lograr el acceso al poder. Se trata de poner al estudiante en condiciones de autorrealizarse, buscamos en él una transformación integral (espiritual, social, cultural). El porvenir, prefigurado en los jóvenes que llegan a las aulas, está presente en las páginas de este libro que he rememorado, porque sobre la universidad no se debe improvisar.

Publicado en: la República
Fecha: 18/07/2010
Fuente: http://www.larepublica.pe/aula-precaria/18/07/2010/no-improvisar-con-la-universidad

Del más allá al más acá

Por Mela Bosch *

Invito a los pacientes lectores a observar unos escenarios: el primero, en medio de la crisis europea el tema candente que se discute en el Parlamento italiano no son la desocupación, el endeudamiento de las familias, la recesión; el tema es… las interceptaciones telefónicas por parte de los jueces y la facultad de los periodistas de difundirlas. La ley babaglio (mordaza) quitará a los jueces un instrumento para luchar contra la criminalidad organizada y la especulación, y a los periodistas el poder de utilizar información obtenida con medios oficiales para visibilizar la compleja trama de política, mafia y negocios con dinero público instalada en más de diez años de política berlusconiana.

Otro escenario: en una ciudad noruega, un chico que va a la escuela sube al colectivo y, con su teléfono, sin llamar a través de proveedor de telefonía móvil, capta una red ubicua gratuita y con ella se comunica con su mamá que también está viajando para ir al trabajo, con los compañeros para intercambiar la tarea del día y con su abuelo, al que saluda todos los días enviándole el pronóstico del tiempo.

El tercero, un periódico y una revista franceses, el diario Libération y la revista Le Nouvel Observateur, crean una plataforma web jeparticipe.org. Consideran que ante la crisis el problema no es la falta de medios masivos para difundir las medidas para combatirla, sino la ausencia de ideas para enfrentarla más allá de las recetas liberales y proponen encuentros físicos y virtuales. Los participantes son instituciones y colectivos sociales, tratan las alternativas a las “economías casino”, las etiquetas de rastreabilidad social productos y servicios, la teleubicación universal del trabajo y la comunicación, entre otros temas innovadores.

Un último escenario, más cercano, en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de La Plata se prepara un seminario sobre Periodismo Digital de la Cátedra de Tecnologías. Somos personas en diferentes partes del mundo, con formación interdisciplinaria y analizamos los problemas y desafíos para el periodista en el contexto de la movilidad de las personas, la innovación, las redes de las corporaciones, la fiabilidad de las fuentes de información.

Lo común y lo diferente

¿Qué tienen en común estos escenarios? La comunicación obviamente. El político mafioso que se comunica con sus cómplices impunemente, el chico que habla con sus allegados, los activistas sociales que innovan, los universitarios que realizamos una experiencia colaborativa; en cada caso hay una red de comunicaciones, una utilización de recursos públicos y privados.

Pero lo más importante de estos cuatro escenarios no es lo que tienen en común, sino lo que los diferencia. Cuando se habla de comunicación surgen frases hechas: “¡Qué maravilla Internet y los celulares para comunicarse con todo el mundo en cualquier momento!” Clichés que banalizan e impiden discriminar que no todas las redes son iguales y no sólo por sus objetivos: delictivos, familiares, sociales, académicos, sino por su cobertura, presencia y extensión.

Hay uno solo de los cuatro escenarios donde hay una red diferente, es la del chico que va a la escuela, por ahora en Noruega, pero que podría ser en el Chaco, esperemos. En esa simple situación tenemos una nota nueva que ojalá sea el futuro: se trata de las redes ubicuas de comunicación y computación.

Pagamos un servicio de telefonía móvil, un servicio de Internet, un servicio de teléfono fijo, otro de cable, estamos en Facebook, twiteamos, etc., y, según dice el cliché, estamos en contacto con todo el mundo, pero en realidad las personas de nuestro entorno cercano no son más de cincuenta, cien, mil, si somos muy sociables. Y están en un radio geográfico limitado. Sin embargo, utilizamos un servicio global que no necesitamos, salvo en casos específicos. Es como si andásemos todo el año, todo el tiempo, con paraguas, impermeable, bufanda, ropa de playa, etc. En nuestra vestimenta evaluamos qué ropa necesitamos y nos ponemos la que nos sirve. Pero no es así con la comunicación. Los proveedores de servicios nos hacen llevar todo el ropero para salir.

Un paradigma diferente

La llamada ubicomp (computación ubicua) es un paradigma diferente en el uso de servicios y recursos. Es lo opuesto a la realidad virtual. En ella la persona entra en el mundo de las computadoras. En la concepción ubicomp las comunicaciones y la computación entran en la vida cotidiana a un nivel no solamente global, sino estableciendo redes pequeñas, dimensionadas según fines específicos y breves. Pueden tener usos tan variados como seguimiento y cuidado médico o soporte para la vida independiente de menores, ancianos o discapacitados, docencia on line, discusiones en grupos pequeños en movimiento haciendo experiencias de campo, militancia o revisiones y controles, etc. Además a la vez se puede enlazar con señales digitales terrestres para construir pequeñas redes emisoras de televisión. No se trata de una forma excluyente sino complementaria de la comunicación que usamos habitualmente, sólo que pasaremos a la global cuando sea necesario y automáticamente, nuestros receptores, teléfonos, computadoras, IPad, incluso, pueden decidir por sí mismos si usar una red ubicomp o una global, proponernos opciones y ahorrarnos esfuerzo y dinero.

Pero claro, tiene sus problemas. El primero es económico: es barato, los protocolos son de código abierto y no es necesario pagar servicios de telefonía de las corporaciones globales, en lugar de grandes servers se pueden usar muchas computadoras y antenas caseras. El protocolo de enlace, SLP (Service Location Protocol) que permite cambiar de una red global a una ubicua es gratis y está siendo aplicado e impulsado en Europa y Canadá para personas con discapacidad o para información turística o a nivel de comunidades locales, como en el caso de Trondheim, el pueblo noruego del niño del autobús que tiene estas redes que se llaman redes sociales instantáneas (porque la red existe sólo el tiempo que la usamos), en el transporte y edificios públicos y hasta barrios enteros.

La difusión está obtaculizada no por los problemas técnicos, sino por estos factores económicos que se entrelazan en forma real o manipulada con cuestiones de tipo social.

Cuando con mi teléfono capto una red ubicomp y charlo con alguien es como si estuviera en un bar; mis mensajes no pasan por un server o un célula telefónica; mi privacidad es la misma que en una conversación privada y, si alguien me escucha en un bar, es lo mismo que si me escuchara en mi comunicación ubicua. Esto tiene consecuencias sociales y jurídicas muy vastas.

Razones para poner obstáculos

Así, de continuar difundiéndose este protocolo, la “ley mordaza” que tratan de imponer en el Congreso italiano nacerá muerta, para bien o para mal. Por un lado, los corruptos tendrán que cuidarse mucho para no ser desenmascarados por una comunidad que cada vez rechaza con más fuerza la unión de mafia y política y no puede expresarse en los medios de comunicación dominados por la empresa de Berlusconi y, por otro, habrá un nuevo vasto espacio de secreto para la delincuencia.

Los activistas sociales a la vez que se valen de una plataforma lanzada por medios progresistas en Francia, ya están complementándose con este tipo de redes e informan si lo desean a los medios masivos. Si no trabajan igual, ya que con las redes ubicuas se pasa de la participación al protagonismo.

Quienes analizamos en la Facultad de Periodismo de La Plata cuál será el futuro del periodismo digital observamos que en el mundo de los negocios informáticos todos los esfuerzos se están centrando en los IPad o tablet para que se pague por servicios de Internet y se desmerezca el valor de los medios alternativos. Jobs parece haber perdido la sabiduría que lo caracterizó y coincide con el magnate Rupert Murdoch en que es necesario cobrar los contenidos a menos que dejemos que los medios de comunicación queden en manos de “blogueros”… o sus equivalentes que pueden ser miles de emisoras, ahora ya no “piratas”, sino de redes ubicuas, con capacidad de dar transparencia a lo que sucede a nivel local, más allá, o mejor dicho más acá, de los multimedios.

Los sistemas de ubicomp se basan en que hay muchas computadoras que emiten y reciben, no sólo proveedores y usuarios, se multiplican los canales para controlar o ser controlados. Es cierto que se agitarán fantasmas de terrorismo e inseguridad, pero también hay algo nuevo que está soplando en el viento: protagonismo y colaboración.

* Consultora de empresas en Milán y docente de la Cátedra Tecnologías en Comunicación Social de la FPCS de la UNLP.

Publicado en: Página 12
Fecha: 30/06/2010
URL: http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/laventana/26-148553-2010-06-30.html

Brains open access initiative

By John Wilbanks

An old tradition and a new technology have converged to make possible an unprecedented good. The old tradition is the willingness of scientists and scholars to publish the fruits of their research – coming from their brains – in scholarly journals without payment, for the sake of inquiry and knowledge. The problem with this approach is that the brains are not exposed, just the thoughts, and that the brains available have been those physically accessible, such as those at the local university. Thus, those desiring to gain new knowledge through the consumption of peer-reviewed brains have been restricted in their capacity by physical and economic realities.

The new technology that changes everything is the low-cost economy airline. The public good the low-cost airline makes possible is the world-wide distribution of peer-reviewed brains and completely free and unrestricted access to them by all scientists, scholars, teachers, students, and anyone hungry for brains. It is also now possible to visit new areas and taste brains from multiple disciplines, multiple nationalities, and in multiple cuisines.

Removing access barriers to these brains will accelerate satiety, enrich custards, share the brains of the rich with the poor and the poor with the rich, and lay the foundation for uniting humanity in a common intellectual conversation and quest for good brains recipes.

For various reasons, this kind of free and unrestricted availability, which we will call open access, has so far been limited to small portions of the world’s brains. But even in these limited collections, many different initiatives have shown that open access to brains is economically feasible, that it gives us extraordinary power to find and make use of relevant brains, and that it gives brains and their works vast and measurable new visibility, readership, impact, and fresh, seasonal preparations. To secure these benefits for all, we call on all interested institutions and individuals to help open up access to the rest of these brains and remove the barriers, especially the price barriers, that stand in the way. The more who join the effort to advance this cause, the sooner we will all enjoy the benefits of open access to brains.

The brains that should be freely accessible online are those which scholars give to the world without expectation of payment. Primarily, this category encompasses their peer-reviewed academic brains, but it also includes any unreviewed child brains that they might wish to expose for comment or to alert colleagues to tasty young brains. There are many degrees and kinds of wider and easier access to these brains. By “open access” to brains, we mean their free availability via the public airport system, permitting any users to bake, saute, fry, sear, grill, slow cook under pressure, or use as an ingredient in a savory tart, to muddle them for soup, pass them as basis for stock, or use them for any other lawful purpose, without financial, legal, or technical barriers other than those inseparable from gaining access to the air system itself. The only constraint on cooking and distribution, and the only role for property rights in this domain, should be to give chefs control over the integrity of their work and the right to be properly acknowledged and cited.

While  the peer-reviewed brains should be accessible without cost to eaters, brains are not costless to produce. However, experiments show that the overall costs of providing open access to brains are far lower than the costs of traditional forms of dissemination. With such an opportunity to save money and expand the scope of dissemination at the same time, there is today a strong incentive for professional associations, restaurants, grocery stores, Costco, and others to embrace open access as a means of advancing their missions. Achieving open access will require new cost recovery models and financing mechanisms, but the significantly lower overall cost of dissemination is a reason to be confident that the goal is attainable and not merely preferable or utopian.

To achieve open access to scholarly brains, we recommend two complementary strategies.

I.  Self-Archiving: First, scholars need the tools and assistance to deposit their brains in open archives, a practice commonly called self-archiving. When these archives conform to standards created by the Open Archives Initiative, then search engines and other tools can treat the separate archives as one. Users then need not know which archives exist or where they are located in order to find and make use of their brains.

II. Open-Access Brains: Second, scholars need the means to launch a new generation of brains committed to open access, and to help existing brains that elect to make the transition to open access. Because brains should be disseminated as widely as possible, these new brains will no longer invoke physical property rights to restrict access to and use of the grey matter, white matter, and surrounding fluids. Instead they will use property rights and other tools to ensure permanent open access to all the brains they review. Because price is a barrier to access, these new brains will not charge subscription or access fees, and will turn to other methods for covering their expenses. There are many alternative sources of funds for this purpose, including the foundations and governments that fund procreation, the universities and laboratories that possess students inclined to make more brains, endowments set up by discipline or institution, friends of the cause of open access, profits from the sale of add-ons to the basic brains, funds freed up by the demise or cancellation of brains charging traditional subscription or access fees, or even contributions from the researchers themselves. There is no need to favor one of these solutions over the others for all disciplines or nations, and no need to stop looking for other, creative alternatives.

Open access to peer-reviewed brains is the goal. Self-archiving (I.) and a new generation of open-access brains (II.) are the ways to attain this goal. They are not only direct and effective means to this end, they are within the reach of scholars themselves, immediately, and need not wait on changes brought about by markets or legislation. While we endorse the two strategies just outlined, we also encourage experimentation with further ways to make the transition from the present methods of brain dissemination to open access. Flexibility, experimentation, and adaptation to local circumstances are the best ways to assure that progress in diverse settings will be rapid, secure, and mouthwatering.

The Open Brain Institute, the foundation network founded by philanthropist George Romero, is committed to providing initial help and funding to realize this goal. It will use its resources and influence to extend and promote institutional self-archiving, to launch new open-access brains, and to help an open-access brain system become economically self-sustaining. While the Open Brain Institute’s commitment and resources are substantial, this initiative is very much in need of other organizations to lend their effort and resources.

We invite governments, restaurants, grocers, cooking shows, home cooks, learned societies, professional associations, and individual scholars who share our vision to join us in the task of removing the barriers to open access and building a future in which brains in every part of the world are that much more free to poach in a light cream sauce.

(based on, and with apologies to, the Budapest Open Access Initiative)
(H/T to Joseph Hewitt and Ataraxia Theater for the wicked cool zombie image!)
(for some really open access brain stuff, check out the Neurocommons.)

Published on: Common Knowledge
Date: 29/06/2010
Source:
http://scienceblogs.com/commonknowledge/2010/06/brains_open_access_initiative.php

El valor de la lectura

Por Luis Jaime Cisneros

La manera como una persona lee espontáneamente un texto cualquiera delata sus aptitudes intelectuales, revela su grado de formación, su cultura y ofrece buenos datos sobre su inteligencia. En suma, muestra el abanico de todas sus posibilidades expresivas. Dime cómo lees, y te diré quién eres. Lector que comprende lo que va leyendo siempre leerá de modo distinto de aquel que no comprende. Y los que escuchamos la lectura nos daremos cuenta rápidamente de la situación, sepamos o no leer bien. El que lee y comprende realiza ambas tareas simultáneamente a medida que va desarrollando la lectura. El que lee a trompicones denuncia que no comprende lo que lee y, casi siempre, delata que no es el autor de lo leído.

Comprender no significa aquí “pronunciar los sonidos simbolizados por la letra escrita”. Comprende el que decodifica y desentraña las relaciones entre palabras. Y lee bien no solamente quien logra advertir cada uno de los significados sino el que descubre además el sentido del texto que tiene por delante; es decir, la relación que las palabras tienen dentro de cada frase y las relaciones que guarda cada frase con las restantes del texto, y las relaciones que todo eso guarda con el mundo y con las intenciones del autor. En otras palabras: lee bien quien es capaz de descubrir y transmitir el sentido unitario de un texto. No la suma de significados de las palabras, sino la estructura significativa del texto entero, dentro de la situación comunicativa en que ha sido concebido.

En la experiencia de todos está. Cualquiera puede recordar alguna situación embarazosa provocada por la lectura: conferencias, informes, noticieros. Claro es que el testigo no repara en lo que ocurre dentro del ánimo de quien protagoniza un fenómeno de esta naturaleza. Hay gente consciente de sus dificultades expresivas. Pero la hay también que porque distribuye unidades melódicas al desgaire cree estar en condiciones de dominar los secretos de la lectura. La escuela nos ofrece testimonios diarios, y nos pone en condiciones de ofrecer las correcciones pertinentes. Los políticos nos ofrecen, en entrevistas o discursos, testimonio vivo de desconciertos sintácticos, que no se curan ni siquiera con nuestro voto en contra. Sabido es que los tímidos, los ‘nerviosos’, los poco desenvueltos acusan problemas de lectura. La lectura los coloca en vitrina y los delata ante la comunidad hablante. No todos entienden que la lectura exige un entrenamiento, implica una técnica, aparte de que reclama algunos requisitos de orden intelectual en el lector. Sólo tomamos noticia de un largo proceso de maduración que encierra la lectura cuando aparecen las dificultades.

Es que la lectura implica un proceso. Para que la operación de leer resulte eficaz y provechosa se requiere que el lector haya ejercitado varias destrezas. El estudiante adulto se halla en aptitud de comprender frases complejas, y debe llamarnos la atención cualquier dificultad al respecto. El estudiante menor de 12 años puede confundirse ante frases complejas. La subordinación no puede implicar problemas para un lector adulto en la medida en que es obstáculo seguro para un niño que comienza a practicar estos ejercicios. La coordinación facilitará siempre la lectura, así como la ha de complicar la subordinación. El adulto pone en juego estrategias cognoscitivas ya adquiridas, situación que nunca nos ofrecerá un menor de edad, que no las ha adquirido todavía y no puede, por tanto, resumirlas.

No se trata de festejar que el estudiante es capaz de leer (‘pronunciar’) una cantidad apreciable de frases. En primer lugar, para garantizar una ‘lectura’ y para que su ejercicio sea realmente formativo, lo que necesitamos es garantizar que los textos estén en condición de ser comprendidos. Todo texto en condiciones de ser comprendido por su lector promoverá la propia participación en la crítica y en el comentario de lo leído. De lo contrario, no habrá provecho. No habrá lectura. Si el lector no ‘recoge’ creadoramente materiales que recrear, no ha habido lectura.

Leer, en la universidad, nos ofrece perspectivas insospechadas. Ahí nos empeñamos en descubrir en cada nueva lectura si hay embriones de ideas por desarrollar o insuficientemente explicadas. Aprendemos, de ese modo, a transferir tareas y jerarquías de aprendizaje. Y descubrimos el valor de la lectura.

Publicado en: la República
Fecha: 27/06/2010
Fuente: http://www.larepublica.pe/aula-precaria/27/06/2010/el-valor-de-la-lectura

La Iglesia cabalga de nuevo

Por Pedro López López

Fiel a su inveterada lógica smittiana amigo/enemigo, la Iglesia católica no ha podido ni siquiera dejar pasar unos días para atacar furibundamente al premio Nobel José Saramago, uno de los intelectuales más lúcidos, honestos y consecuentes de las últimas décadas. En su enfermiza inquina contra los que no comparten sus creencias, la Iglesia carga contra cualquiera que cuestione sus postulados, y más aún si recurre al humor para ello. El alucinante caso de la fianza de 192.000 euros impuesta al cantante Javier Krahe a partir de una querella fundamentada en el artículo 525 del Código Penal (CP), que castiga a quienes ofendan “los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa”, colma el vaso de la paciencia de los que no compartimos los sentimientos católicos. Dicho artículo dice literalmente:

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a 12 meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.

2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.

El buen o mal gusto del corto elaborado por Krahe en 1978 (ya aquí empieza uno a alucinar: este delito no prescribe, mientras que el genocidio franquista parece ser, para este sector ideológico, que está más que prescrito, tratándose de crímenes contra la humanidad que el derecho internacional define como imprescriptibles… pero, bueno, pelillos a la mar) no parece que sea materia de delito. Si lo fuera, habría que despedirse del humor, que forma parte de la legítima crítica que se ampara bajo la libertad de expresión. Así que vamos a reflexionar sobre cómo es que aquí la Iglesia ve un delito tan grave, mientras que no lo hay ante las graves ofensas que continuamente, y sin el más mínimo sentido del humor, profiere contra laicos y ateos. El punto 2 del artículo 525 del CP parece establecer que tan punible es la ofensa a quien profesa una religión como a quien no profesa ninguna. ¿Por qué la Iglesia está blindada con la impunidad y se cree con derecho a ofender continuamente a los que no tienen creencias religiosas?

El artículo 20.2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, uno de los tratados con más fuerza jurídica del Derecho internacional de los derechos humanos, dice: “Toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibida por la ley”. Como no sabemos si España camina con paso firme hacia la autarquía jurídica, dada la feroz persecución del juez Garzón por su intención de investigar los crímenes del franquismo de acuerdo al Derecho internacional de derechos humanos –a lo que nos obliga la propia Constitución española–, tampoco podemos saber cuánto va a durar la impunidad de las autoridades católicas para ofender a los que no tenemos creencias religiosas. Pero el caso es que no es difícil encontrar declaraciones de miembros de la jerarquía católica ofendiendo gravemente los sentimientos de los defensores del laicismo, que los tienen en no menor medida que los católicos.

Pero, como acudir al Derecho internacional se ha vuelto tan espinoso, miremos qué dice el art. 515 de nuestro CP: “Son punibles las asociaciones ilícitas, teniendo tal consideración: […] 5º. Las que promuevan la discriminación, el odio o la violencia contra personas, grupos o asociaciones por razón de su ideología, religión o creencias, la pertenencia de sus miembros o de alguno de ellos a una etnia, raza o nación, su sexo, orientación sexual, situación familiar, enfermedad o minusvalía, o inciten a ello”. Es difícil, leyendo este artículo, olvidar las barbaridades que hemos oído a altos representantes de la Iglesia sobre lo que es para ellos el laicismo y el ateísmo, en lo que se han extendido largamente en relación con el, llamémosle, debate sobre el área de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos.

En 2008, el cardenal Rouco Varela relacionaba el laicismo con el nazismo. En 2006, el cardenal Cañizares tachaba la Educación para la Ciudadanía de “amenaza social”. La campaña contra el laicismo “radical”, un concepto artificial para demonizar al laicismo y presentarlo como antirreligioso, ha utilizado todo tipo de artimañas retóricas para apartar a los creyentes de la verdadera idea del laicismo, que lo único que defiende es la ausencia de coacción para creer o no creer, es decir, la libertad religiosa para que nadie se sienta perseguido. Ello acompañado de la idea de que los poderes públicos deben ser neutrales en materia religiosa. Hablar de “ofensiva laicista” o de “expulsar a Dios de la sociedad” son expresiones manipuladoras dirigidas a alimentar la hostilidad hacia una corriente de pensamiento que no tiene nada en contra de la religión, sino que, por el contrario, defiende el respeto hacia todas las creencias religiosas, así como a la falta de ellas. Entre estos excesos verbales nada inocentes hemos oído que el laicismo y la Educación para la Ciudadanía (de inspiración laica) significan la disolución de los valores morales, la colaboración con el Mal, la destrucción de España… ¿No es esto promover el odio ideológico o por razones de creencia? ¿Acaso los principios morales de una persona laica o atea no son tan elevados como los de una persona religiosa? ¿Por qué se deja que estos señores, que deberían ser tan piadosos según sus valores, sigan fomentando el odio hacia quienes no comparten sus creencias?

Después del espectáculo que España está dando respecto a la posible investigación de los crímenes del franquismo, con casos como este que ahora surge, a la Justicia española le va a costar explicarse ante el resto del mundo civilizado.

*Pedro López López es sociólogo. Profesor titular de la Universidad Complutense

**Ilustración de Javier Olivares


Publicado en: Dominio Público
Fecha: 22/06/2010

Publicado en: Nuevo HeraldFecha: 13/06/2010Fuente: http://www.elnuevoherald.com/2010/06/13/741145_p2/el-impacto-politico-del-mundial.html#ixzz0qqe6yjqh

El impacto político del mundial


Por Andrés Oppenheimer

Como muchos de ustedes, estoy pegado al televisor viendo la Copa Mundial estos días. Pero mientras disfruto cada minuto del mayor espectáculo deportivo del mundo, no puedo evitar preguntarme si los resultados de la copa beneficiarán o perjudicarán a los gobiernos de varios países futboleros.

A juzgar por la historia, la Copa Mundial tiene un gran impacto de corto plazo sobre el ánimo de los países, creando un clima de euforia que permite a los gobiernos vanagloriarse de que todo marcha bien cuando a la selección nacional le va bien, y una depresión colectiva que tiende a ayudar a los partidos de oposición cuando los resultados del equipo son decepcionantes.

Tal como me lo recordó Ciro Murayama, profesor de economía de la Universidad Nacional Autónoma de México y analista futbolero, la dictadura militar argentina recibió un segundo viento cuando el equipo nacional ganó la Copa del Mundo de 1978. Por el contrario, el gobierno conservador español recibió un duro golpe cuando afirmó que “todo va bien” en el país, y la selección nacional cayó en la primera ronda del Mundial de 1998.

He aquí algunas de las próximas elecciones latinoamericanas que podrían ser influidas por los resultados del mundial:

•  Colombia llevará a cabo la segunda ronda de su elección presidencial el 20 de junio, en la que se espera que gane fácilmente el candidato oficialista Juan Manuel Santos. Aunque Colombia no se calificó para la Copa del Mundo, gran parte del país estará viendo los partidos de ese día, en que el campeón actual, Italia, se enfrentará a Nueva Zelanda, y Brasil, cinco veces campeón del mundo, jugará con Costa de Marfil. Se prevé una gran abstención electoral, lo que –dada la eficiente maquinaria política de Santos — perjudicara aun más al candidato opositor.

•  Brasil celebrará sus elecciones presidenciales en octubre. La candidata de centroizquierda respaldada por el gobierno, Dilma Rousseff, y el candidato centrista opositor José Serra están empatados en las encuestas, pero una victoria brasilera en la Copa del Mundo indudablemente beneficiaría a la candidata del gobierno.

El motivo es simple: Brasil ya está pasando por un buen momento. Se espera que la economía crezca un vigoroso 6.4 porciento este año -su mejor desempeño en 15 años–, el país ha sido electo sede de la Copa del Mundo del 2014 y de las Olimpiadas del 2016, y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva es uno de los líderes mas populares del mundo. Si Brasil gana el mundial, Lula podrá decir que Brasil está pasando por uno de los mejores momentos de su historia, y que hay que mantener el rumbo.

•  En Argentina, la presidenta populista Cristina Fernández de Kirchner podría recuperarse de sus bajos índices de popularidad si la selección nacional gana el torneo.

“Si a la Argentina le va bien, Fernández de Kirchner obtendría un balón de oxígeno que no está obteniendo con su gestión política y económica”, me dijo Murayama. Pero para las elecciones presidenciales de octubre del 2011, ya se habrá esfumado gran parte del impacto del mundial, agregó.

•  En México, la alegría popular por un buen desempeño de la selección difícilmente perduraría hasta las elecciones de 2012. Pero el presidente Felipe Calderón, quien asistió al buen partido de apertura de la selección mexicana, podría beneficiarse si a la selección nacional le va bien. Las celebraciones ayudarían a crear un clima de mayor optimismo en el país después de dos duros años de crisis económica y aumento de la violencia.

Mi opinión: el resultado de la Copa Mundial tendrá un impacto político de corto plazo en los países que tengan elecciones en los próximos meses. Eso significa que podría afectar las elecciones de Brasil, pero difícilmente impacte las elecciones de Argentina o México en los próximos dos años.

Pero tal vez el mayor impacto político del mundial será la “ventana de distracción” que abrirá para que algunos gobiernos decidan tomar medidas legalmente cuestionables mientras el resto del mundo está concentrado en el mundial.

Ya me puedo imaginar a los asesores de varios presidentes autoritarios o corruptos diciéndoles a sus jefes al considerar acciones de dudosa legalidad: “¡Hagámoslo! Pero tenemos que hacerlo ahora, antes de que termine el mundial, para pasar más desapercibidos”.

Ya se está temiendo de que el presidente venezolano Hugo Chávez aproveche el momento para cercenar aun más la libertad de prensa, y para cambiar aun más a su favor las leyes electorales para las elecciones legislativas de septiembre. Y otros presidentes tratarán de hacer cosas similares.

De manera que mientras estemos consumiendo ávidamente la cobertura mediática del mundial –y gozando cada momento del mismo– no dejemos de prestar atención a algunos líderes tramposos, que seguramente querrán aprovechar esta “ventana de distracción” para su propio beneficio.

Publicado en: Nuevo Herald
Fecha: 13/06/2010
Fuente: http://www.elnuevoherald.com/2010/06/13/741145_p2/el-impacto-politico-del-mundial.html#ixzz0qqe6yjqh

Internet y libertad de expresión

Por Bernard Kouchner – MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE FRANCIA

En 2015, 3.500 millones de personas -la mitad de la humanidad- tendrán acceso a Internet. Nunca hubo una revolución tan grande en la libertad de comunicación y la libertad de expresión.

Pero la tecnología moderna lleva a lo mejor y a lo peor. Sitios Web y blogs extremistas, racistas y difamatorios diseminan opiniones brutales en tiempo real. Han hecho de Internet un arma de guerra y odio.

Yo no adhiero a la creencia ingenua de que cualquier tecnología nueva, por eficiente y potente que sea, está destinada por naturaleza a promover la libertad en todos los frentes.

No obstante, las distorsiones son más la excepción que la regla. Internet es, por sobre todas las cosas, el medio más fantástico para derribar los muros y las fronteras que nos apartan. Para los pueblos oprimidos que han sido despojados de su derecho a expresarse y del derecho a elegir su futuro, Internet representa un poder más allá de sus esperanzas más disparatadas. En minutos, noticias e imágenes grabadas en un teléfono pueden difundirse a todo el mundo en el ciberespacio.

Cada vez es más difícil ocultar una manifestación pública, un acto de represión o violación de los derechos humanos.

De todos modos, la tentación de reprimir la libre expresión siempre está presente. El número de países que censuran a Internet, que controlan a los usuarios de la Web y los castigan por sus opiniones crece a un ritmo alarmante. Es posible usar Internet contra los ciudadanos. Puede ser una formidable herramienta para reunir inteligencia con el fin de detectar potenciales disidentes.

Algunos regímenes ya están adquiriendo tecnología de vigilancia cada vez más sofisticada.

Si todos aquellos que sienten apego por los derechos humanos y la democracia se negaran a comprometer sus principios y utilizaran Internet para defender la libertad de expresión, este tipo de represión sería mucho más difícil. No me refiero a la libertad absoluta que abre la puerta a abusos de todo tipo, sino a la libertad real, que se funda en el respeto de la dignidad y los derechos humanos.

Publicado en: Clarin
Fecha: 26/05/2010
Fuente: http://www.clarin.com/diario/2010/05/26/opinion/o-02200135.htm

Declaración de Derechos Digitales en el Perú

Por Marco Sifuentes

Hace poco me preguntaron cuánto tiempo pasaba en Internet y me di cuenta de que la pregunta ya no tenía sentido. Internet está en todos lados, ya no es una entidad separada del “mundo real”. Está en el celular, mientras trabajas en la oficina o escuchas la clase, en el iPod, en las transacciones bancarias. Nuestra sociedad no puede vivir ya sin Internet. De hecho, suponemos que está allí y así como está, estará siempre. Pero no es así. Muchas amenazas, desde los gobiernos hasta los intereses mercantilistas, quieren alterar Internet y convertirla en algo distinto a la red privilegiada que hemos conseguido entre todos.

Desde diciembre del año pasado, un grupo de peruanos, interesados en estos temas, viene trabajando la Declaración de Derechos Digitales en el Perú y ha elegido mañana, Día de la Sociedad de la Información, para darla a conocer. Después de seis meses de discusiones, estos son sus Principios (véalos en http://ir.pe/declaracion)

PRIMER PRINCIPIO: EL ACCESO A LA INTERNET DEBE SER LIBRE Y SIN RESTRICCIONES. El libre acceso a la Internet es un derecho fundamental porque la Red es uno de los espacios naturales para el ejercicio pleno de la ciudadanía y la libertad de expresión en la sociedad contemporánea. Por ello, no debe restringirse el acceso a la Internet a nadie, salvo pérdida de derechos ciudadanos por condena penal.

SEGUNDO PRINCIPIO: LA PRIVACIDAD Y EL SECRETO DE LAS COMUNICACIONES SON ESENCIALES PARA LOS MEDIOS DIGITALES. Todos los ciudadanos tienen derecho a garantías plenas de privacidad, de secreto personal y resguardo de datos personales al usar la Internet y demás servicios y medios digitales, tanto de parte del Estado, como de los particulares que ofrecen dichos servicios y medios; todos tienen derecho a recurrir a instancias judiciales o administrativas para resarcimiento inmediato en caso de transgresión.

TERCER PRINCIPIO: LA INTERNET DEBE SER SEGURA Y CONFIABLE. Todos los usuarios de la Internet deben poder confiar plenamente, en que tanto el Estado, como los proveedores de contenido y de acceso a todo nivel, están comprometidos en crear un entorno digital seguro, en lucha permanente contra la discriminación, el abuso sexual y moral, el tráfico de personas y en general toda actividad criminal.

CUARTO PRINCIPIO: FORTALECER EL DOMINIO PÚBLICO FORTALECE A LA INTERNET; UNA INTERNET FUERTE FORTALECE EL DOMINIO PÚBLICO. Las obras nacen del conocimiento creado por la humanidad, lo que las hace parte del dominio público. Para fomentar y promover la creatividad científica, cultural y artística, los autores de nuevas obras tienen el derecho de solicitar al Estado protección temporal del derecho de copia, reproducción y uso de tales obras, con fines de beneficio patrimonial. El ejercicio de este derecho no debe impedir el uso legítimo de las obras. El término del monopolio de explotación patrimonial no afecta el derecho moral a ser reconocido como autor de las obras, y el respeto necesario a la integridad de las mismas, según los deseos expresos de los autores, sin afectar la libre disposición para otros fines, previo reconocimiento del creador.

QUINTO PRINCIPIO: LA INTERNET DEBE SER NEUTRAL. Solo una Internet neutral garantiza la libertad de innovación y de opciones para los ciudadanos y consumidores. Por ello, es necesario garantizar que el flujo de datos no sea manipulado por los proveedores de acceso, las empresas de telecomunicaciones, los administradores de la red, o los gobiernos, y que las reglas para administrar eficientemente el uso de los canales de transporte de datos sean hechas sin ánimo de favorecer a ningún actor.

Puede ver a los adherentes en la página de Facebook http://ir.pe/271l. Además, usted puede manifestar su adhesión formal enviando un correo electrónico a derechosdigitalesperu@gmail.com con su nombre completo y documento de identidad y seguir el debate en el blog: http://derechosdigitalesperu.blogspot.com/

Publicado en: Peru21
Fecha: 16/05/2010
Fuente: http://peru21.pe/impresa/noticia/declaracion-derechos-digitales-peru/2010-05-16/275128

¿Latinoamérica potencia?

Por Andrés Oppenheimer

Si un marciano hubiera bajado a la Tierra la semana pasada y hubiera leído los titulares, habría creído que Latinoamérica es la nueva superpotencia mundial.

La revista Time acababa de publicar su ránking de las 100 Personas Más Influyentes del Mundo, y había colocado como primero en la lista al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ocupaba el cuarto puesto.

Simultáneamente, un titular de la agencia de noticias EFE citaba a Francisco Luzón, un alto directivo del Banco Santander de España, diciendo que “América latina tiene el mejor sistema financiero del mundo”.

Horas antes, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional habían hecho públicas sus proyecciones económicas, mostrando que la economía latinoamericana crecerá un saludable 4 por ciento este año, y otro 4 por ciento en el 2011, o sea, por encima del crecimiento esperado para Estados Unidos, Europa y Japón.

Uno de los informes del Banco Mundial sobre Latinoamérica, titulado “Del colapso global a la recuperación”, tenía titulares inusualmente optimistas, como: “En general, las cosas van bien”.

Entre las proyecciones contenidas en el informe se cuentan:

•  Brasil será la estrella económica de la región este año, seguido por Perú, Chile, Panamá y México, en la mayoría de los casos gracias a los altos precios de las materias primas y a políticas económicas responsables. La economía de Brasil crecerá un 5.5 por ciento en el 2010, mientras que las de Perú, Chile, Panamá y México crecerán entre un 4 y un 5 por ciento.

•  Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Paraguay y Uruguay tendrán índices de crecimiento moderados, de entre un 3 y un 4 por ciento.

•  Venezuela y Bahamas tendrán el peor desempeño de la región. La economía de Venezuela se contraerá un 2 por ciento en este año.

¿Pero son realistas todos estas valoraciones políticas y económicas? ¿Haría bien nuestro amigo de Marte si mandara un informe a su centro de control diciendo que América Latina es una de las regiones más importantes del mundo?

Si uno mira los titulares un poco más a fondo, se va a encontrar con una historia diferente. El presidente Lula ofrece una linda historia de éxito: la de un hombre de origen humilde, que no terminó la escuela secundaria, y que terminó como un presidente popular en su país, que no se pelea con nadie. Y merece el crédito de haber implementado políticas macroeconómicas responsables en el país.

Pero la influencia de Lula en la escena mundial es, en el mejor de los casos, dudosa. No ha logrado cumplir con sus principales objetivos de política exterior, como reformar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para asegurar una banca para su país, y renegociar la ronda Doha de negociaciones sobre el comercio mundial.

Y tampoco ha logrado hacer que Brasil sea más competitivo. Brasil es uno de los países más burocráticos del mundo, y este año descendió al puesto número 129 del ránking del Banco Mundial sobre la facilidad de hacer negocios en 183 países.

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