Del terremoto al terremoto social

Por Víctor Andrés Ponce

La devastadora tragedia de Chile, un terremoto de 8.8 que se produce cada 200 años, increíblemente, ha desencadenado un debate sobre el modelo económico social mapocho. El saqueo y el pillaje en las regiones del Maule y Bío Bío ha motivado a algunos a echar mano del factor Gini (que mide la desigualdad) para explicar la desintegración social que se produce en las ciudades del sur.

Asaltos a supermercados, incendios de almacenes, gente que carga electrodomésticos y barrios que se organizan en comités de vigilancia para detener a los ladrones son imágenes que estremecen a quienes pensaban que Chile era la nueva Suiza de Sudamérica, el país que más cerca estaba del desarrollo. Ahora, las fallas del modelo económico junto a la energía inconmensurable que libera el choque de las placas tectónicas que, según científicos de la Nasa, ha movido el eje del planeta, empiezan a explicar el desborde social.

En su último censo, Chile reportó más de 15 millones de habitantes y el terremoto del sábado pasado dejó a 2 millones sin luz, sin agua, sin comunicaciones y transporte. Los mercados cierran y el dinero, al menos en esas horas, se vuelve inútil. En otras palabras, en el Maule y en el Bío Bío, el mercado es paralizado temporalmente por las fuerzas de la naturaleza. No hubo empresa ni edificio que no se fracturara por las ondas sísmicas. Las instituciones locales y regionales también se desplomaron. Ni Marx ni Mises habían construido teorías para enfrentar megaterremotos cercanos al cataclismo; sin embargo, ya se empieza a argumentar que, de las fisuras existentes del modelo, salió la energía para el saqueo y el pillaje.

El Estado y el mercado representan construcciones que dependen de la voluntad de los hombres. Los embates de la naturaleza significan fuerzas destructoras incontrolables. Sin embargo, Chile, la economía de mercado más paradigmática de América Latina, quizá tenga el Estado más poderoso de la región para reconstruir la infraestructura y el mercado derribados por el terremoto. El Fondo de Estabilización chileno, de 11,284 millones de dólares, haría palidecer de envidia a un Chávez que se queda sin luz para transmitir su Aló presidente. Un megaterremoto convertiría a Venezuela en un virtual mendigo.

Una sociedad mapocha, formalizada en un 80%, permite que los nuevos pilares de las construcciones se levanten en los límites de cada propiedad y, también, posibilita que el crédito vuelva a fluir. En realidad, donde colapsa el modelo chileno está en aquello que se aleja del mercado y la libertad: la Armada del sur, pese a las obsesiones por comprar satélites y submarinos nucleares, fue incapaz de predecir el tsunami que golpeó las costas y, probablemente, en el Ejército mapocho no debe de haber mucho batallón de ingenieros para la reconstrucción.

Publicado en: Peru21
Fecha: 04/03/2010
Fuente: http://peru21.pe/impresa/noticia/terremoto-al-terremoto-social/2010-03-04/269433

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